TU NUNCA ME DAS TU DINERO

“Quiso escribir, pero no salía ni una gota, vasectomía del lóbulo frontal; estuvo presente cuando las ratas se peleaban en el basural por las cabezas de los niños rubios, una delicia pero putrefacta. El hedor confundía a las familias, pero los roedores sabía cómo hacer para hurgar por las orbitas vacías. Cómo por la peste, quedó incapaz de escribir, ni notitas de compra, ni el número de su pase: largos meses las imágenes que tenía en su mente de desdichados sin capacidad de entender ni de hablar ni moverse, fueron entumeciendo hasta los músculos de la mano, incluso un rictus sombrío le dejaría el rostro perverso que hoy es objeto de asombro y respeto por parte de personas casi emparentadas a esas ratas, considerando que él es el Sabio que mide la Verdad.”
Alfonso Cano (1929-1983)